... y en esos días yo era una especie de zombie. No tenía real conciencia de lo que pasaba a mi alrededor.
Tragaba día a día esas pastillas que hacían que viera las cosas de "más lejos", que me despegaban de lo concreto, me separaban de lo duro y difícil.
"Parecía" alegre en ese escenario de descontento. No reconocía al chico de 18 que aparecía cada vez que miraba al espejo, ni podía recordar lo sucedido apenas la semana pasada, excepto lo cotidianamente obvio.
Pero reía, reía sumergido en el efecto y me mezclaba entre los "vivos", pesonas de felidad plástica y desechable y de mentalidad conformista.
Mi cara habría sido completamente blanca de no ser por el marcado tono oscuro de mis ojeras y lo enrojecido que tenía los ojos.
Por las tardes regresaba a mi casa a ver televisión, sin siquiera prestar atención a lo que se transmitía, simplemetente dejaba que las luces de colores destellantes que salían de la pantalla, me golpearan los ojos. O dormía pesadamente hasta que al despertar no tenía idea de qué día era...


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