domingo, 19 de abril de 2009

La Rubia Pelirroja...

... quiere que muera.

Cada vez que oigo lo que dice y como lo dice, se apodera de mi una angustia enorme, espesa, acalambrante. Es por eso que la dejo de lado, no la invito a ningún lado, ni quiero estar a solas con ella. Es hermosa, no hay duda, pero invita indirectamente al suicidio, siempre...
Lo dice de esa forma queriendo paracer sutil, pero sabe que para mi no hay cosa que entienda más que las indirectas. Mi cerebro funciona al revés: lo evidente no lo veo, lo explícito no lo entiendo...
Por eso me cuesta lidiar con lo simple, con los "porque sí" o los "porque no".
A pesar de todo, no estoy seguro de que beberá del veneno junto a mi, o se corte las venas después de que yo lo haga o que me tomará la mano para saltar desde el último piso.

Ya tengo suficiente con todo, con la vida en general, de verdad que no necesito que esta niñita venga a recordármelo, a cantar con su vocecita que no hay donde ir, que no hay motivos para seguir... "¿Para seguir en qué?"

Y me la encuentro, no tan casualmente, porque ya sé donde está casi todo el tiempo.

Ella no me busca, pero cuando la encuentro no pierde el tiempo hacer lo que no me gusta (y a la vez sí) : vaciarme de cuaquier pequeña esperanza que guarde mi diseccionado corazón.

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