
Sólo soy humo. Mi presencia no tiene peso alguno.
Me inhalan y exhalan un par de veces o más y me vuelven a olvidar.
Floto en las habitaciones, viendo las cosas, los hechos, las caras, las personas desde arriba. Quiero asirme de algo, pero es inútil. Quiero permanecer dentro de alguien, pero me vuelven a expulsar, sin que eso cause el menor pesar.
Mi apariencia cambia, se moldea, forma figuras, hace reir, molesta o, a veces, intriga.
Pero, al final, no soy más que humo.
...
ojala fueras fácil de olvidar.
ResponderEliminarojala tu presencia no pesara en mi como según tú lo hace en los demás.
x____x